Acabo de leer una carta, una carta que me ha impresionado.

Yo tan solo soy uno más de Karit un socio más, pero he pedido el permiso pertinente para poder publicarla en nuestro blog de Quart de Poblet, porque creo sinceramente que esta carta debe de llegar al máximo posible de personas, pero sobre todo de personas jóvenes, y dentro de nuestro colegio seria un gran lugar para, leerla, para reflexionar sobre ella y para ponerla en practica.

Muchas gracias a todos por perder un poco de tiempo leyéndola y sobre todo difundiéndola.

Aquí os la dejo:

Asamblea de Karit

(1-3 abril 2011)

 

1. Buenos días a todos. Pasa el tiempo muy rápido. Estábamos en Onda

votando las últimas propuestas hace tan poco... Estaba un grupo de

voluntarios internacionales con los que íbamos a crecer como

organización en la dimensión del darnos y no sólo del dar. Ha pasado el

tiempo, se ha realizado esa experiencia, se evaluado, hemos crecido con

y por ellos… y estamos de nuevo revisando, decidiendo y proponiendo

cosas.

 

2. (Los que faltan) La Asamblea de Karit es uno de los grandes

acontecimientos anuales de la Familia Carmelita no sólo en el la Región

Ibérica sino también en el mundo. Estamos un grupo, pero faltan. Aquí

estamos los socios, o un número representativo de ellos, que tiene

nuestra organización. No estamos todos los socios de número, siempre

hay razones de peso que dificultan la presencia. Pero además no están

nuestros socios colaboradores: personas que dejan parte de sus bienes,

tiempo y esfuerzo en que las actividades, los proyectos e iniciativas se

lleven a cavo. Entre estos colaboradores también están las instituciones.

Faltan también los que están trabajando y dando su vida allí donde

nuestros proyectos de ayuda al desarrollo se realizan. Carmelitas

consagrados y laicos que dejan su vida para que los últimos sean los

primeros.¡¡Qué importantes son estos para lo que somos!! Son nuestros

brazos, nuestros pies, nuestros ojos y sobre todo nuestro corazón al

lado de los que tienen necesidad de ser protegidos en su dignidad. Estos

también deben estar aquí presentes, y son los primeros, ya que son los

últimos de nuestro mundo y deben ocupar el primer puesto y el centro o

corazón de nuestro ser.

 

3. Estamos en un momento de crisis. Una crisis que afecta mucho en la

obtención de recursos. Las instituciones públicas nos deben dinero, las

actividades por lo general recaudan menos… y los proyectos se

resienten. La crisis es para superarse, para conocer más y mejor la

realidad y para poder buscar soluciones. Esta crisis también nos está

acercando a la realidad de aquí. Una realidad necesitada de recursos,

es verdad, pero que no sabe apreciar, cuidar, disfrutar y vivir como

privilegio lo que tiene. Hay también entremezclada con lo económico una

crisis de valores, de análisis ‘yoyista’ de la realidad… ¿Qué pasa con los

que siempre están en crisis? ¿Qué sucede con los que han hecho de la

crisis su ‘habitat’ desde hace tantos años? Ellos merecen, necesitan,

nuestra cercanía y ayuda. La crisis nos debe hacer buscar y reconocer

nuestras posibilidades y capacidades. Podemos ser ayuda para romper

la crisis de valores de nuestro mundo. Debemos esforzarnos por

conseguirlo. Los hermanos que están en esa crisis permanente de

dignidad en los lugares más desfavorecidos de la tierra tienen muchas

capacidades y posibilidades. Nuestra ayuda, nuestros proyectos,

nuestra comunicación con ellos y la cercanía a lo que viven y son, debe

ser desarrollo de lo mucho que son y tienen. Para nosotros la crisis debe

ser acicate para buscar más recursos, para implicar más a las

personas, para cambiar pareceres y hacer posible vivir más la

solidaridad en la necesidad de aquí y de allí, para proponer cambios

estructurales, para cambiar maneras de entender la vida, para aumentar

el número de miembros de Karit.

 

4. Tenemos quince años: somos adolescentes. Todos sabemos lo que

significa la adolescencia: búsquedas, fracasos, independencias, dudas,

libertad y responsabilidad… Crecer.

a. Nos gusta mirarnos cada mañana en el espejo, hay días que nos

gustamos y otros no. Nos parece que somos mayores y en

ocasiones notamos que tenemos demasiada dependencia todavía

de los ‘mayores’. Hay que seguir creciendo en esa independencia

como organización: papel definitivo de los laicos, independencia

de las comunidades de religiosos y religiosas de las

Delegaciones…

b. Sabemos lo que queremos ser, pero no sabemos si seremos

capaces. Somos independientes para unas cosas y para otras no

mucho. Queremos transformar el mundo y sabemos que tenemos

que hacerlo con esfuerzo. Asusta un poco. ¿Seremos capaces?

Hay que convencerse que con poco, hacemos mucho. Que no

somos una gran ONGD, pero que somos valiosos como somos,

que vale la pena seguir haciendo lo que hacemos, que las

hermanas y hermanos cercanos a los últimos nos necesitan cerca

y eso es más que suficiente.

c. Nos han salido algunos granos. ¿Pasarán? Sabemos que si. Los

estamos intentando curar. Es la pubertad, la hora de tomar

decisiones, la hora de seguir adelante, la hora de ser lo que

somos. La hora de dejar en el camino cosas y decidir. La hora

formarse, de definirse, de quererse, de conocernos más y mejor.

d. El adolescente está tomando, con quince años, algunas de las

decisiones más importantes de su vida. Nosotros también

estamos en esa tesitura. Ser o no ser determinadas cosas:

voluntariado internacional, darnos a conocer, crecer en personal,

exigir a las delegaciones, conformarnos con lo pequeño o lo poco

como seña de identidad…

e. Estamos llenos de sueños, de proyectos, de futuro como

cualquier adolescente de nuestro tiempo. Nos queda mucho por

vivir. Ahí van algunos de esos sueños compartidos con los

amigos:

i. Recuperar la relación habitual y ágil con JuCar.

ii. Que todos los recursos de las provincias y congregaciones

que se dedican a desarrollo pasen por nuestra mesa,

iii. poder hacer un seguimiento mejor de los proyectos que se

realizan,

iv. proponer un programa de educación para el desarrollo

propio, realista, cercano, posible…

v. terminar el proyecto Giraluna y abrir más lugares donde se

lleve a cavo.

vi. dejar de depender de las congregaciones y provincias

económicamente.

vii. Hacer que las delegaciones se sientan parte de un todo

mayor.

viii. Pasar del voluntarismo al voluntariado tanto en las

experiencias internacionales como el día a día de nuestras

delegaciones.

f. Queremos definir bien nuestra manera de vestir, de

comportarnos. ¡¡Cuánto les cuesta esto a los adolescentes!! ¿Qué

somos? ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué quiero ser en la vida?

 

Necesitamos definir nuestra Misión (¿Qué debemos hacer? ¿Por

qué y para qué nacimos?...), nuestra Visión (¿Qué somos?

¿Dónde nos fundamentamos?...)y nuestros valores (¿Qué cosas,

actitudes, propuestas originales y reales podemos proponer en

nuestro mundo?...). Sólo desde aquí podremos discernir y crecer.

g. Hacemos alguna locura. Es propio de la edad. ¡¡Nos gustaría tanto

ser mayores!!

h. Parecemos poco pero ya somos mucho. Como cualquier

adolescente: una carga, una molestia, un pequeño problema,

unas dudas, unas decisiones por tomar…. Pero somos parte de la

familia, queremos tomar decisiones en ella, podemos ayudar más

de lo que creen, sabemos que somos capaces de hacer muchas

cosas (lo hemos experimentado). Fernando Millán, del que os doy

un saludo afectuoso que me dio personalmente en Madrid hace un

mes, cada vez que me encuentra me pregunta por Karit. ¿Sabéis

por qué? Muy sencillo: ha estado en Colombia, en Bolivia, en Perú,

en Indonesia, en Mozambique… y ha visto algo nuevo, un proyecto

que ayuda en el desarrollo de jóvenes, de mujeres, comunidades

rurales…al preguntar en muchos de estos lugares le han hablado

de Karit. Está orgulloso, está contento por ello. Está muy contento

con ‘este adolescente’ inquieto, joven y responsable.

i. Una de las cosas que decimos a los adolescentes es: TU vales

mucho, tú eres importante, tú puedes conseguirlo. Quiero ser yo,

esta mañana, aunque sea parte de ‘esta adolescencia’ quien lo

diga: Karit vale mucho, Karit es importante, Karit puede

conseguir lo que se proponga y quiera.

 

5. Para terminar estas palabras de comienzo de la Asamblea quiero

agradecer ahora, seguro que me tocará hacerlo mucho más al final, a

todos los que la habéis hecho posible: la comunidad de Hermanas

Carmelitas del Sagrado Corazón, a la Hermana Rosa, Superiora General

que nos acompaña, los socios de la Delegación de Málaga, Esther y

voluntarios de la Delegación de Madrid, la Junta Directiva, los que

habéis aceptado el reto de alguna tarea para la Asamblea, todos los que

habéis hecho un hueco en vuestra vida para compartirla este fin de

semana en Málaga y con nuestra familia: Karit. Gracias.